La creciente inestabilidad geopolítica, la volatilidad de los mercados petroquímicos y el aumento de los costes energéticos están ejerciendo una presión renovada sobre el mercado global del propilenglicol (PG), impulsando a operadores industriales de Reino Unido y Europa a buscar alternativas más inteligentes y rentables para sus sistemas críticos de calefacción y refrigeración.