En la industria cervecera y de destilación, el control de temperatura lo es todo. Desde la fermentación y el acondicionamiento hasta la refrigeración, el almacenamiento y el envasado, la gestión térmica se encuentra en el centro de una producción eficiente. Sin embargo, muchas cervecerías y destilerías siguen operando con fluidos térmicos tradicionales y sistemas de refrigeración envejecidos que, silenciosamente, consumen más energía, reducen el rendimiento y aumentan los costes operativos.